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Un Capítulo de la Biblia que por años he estado estudiando y desglosando es el Capítulo Segundo del Libro de Tito. Donde se amonesta a las mujeres mayores en el Señor a enseñar a las más jóvenes a amar a sus esposos y a sus hijos.
Y fue cuando descubrí un tesoro en la Palabra de Dios que cambiaría mi vida por completo. En el Capítulo 2 de Tito, la palabra griega que aparece traducida como “amar a los hijos” no es la misma palabra griega que se traduce “amar a sus esposos”.
Yo pensaba que a los hijos se les quería con este tipo de amor de mamá que es sacrificado y que pone todo en último lugar para satisfacer cada una de las necesidades de los hijos. Y fue cuando comprendí que primero tenía que aprender a amar a mi esposo de la forma correcta, dándole el lugar que realmente Dios quería para él.Yo pensaba que como mis hijos estaban pequeños, debía dejar a un lado a mi compañero y dedicarme por completo a los pequeños. Cuán equivocada estaba! Todo lo que me habían enseñado en esta sociedad y en mi trasfondo familiar estaba en contra de lo que la instrucción Divina nos dice.
Amores distintos
Uno no ama de la misma manera al cónyuge que a sus hijos. Al cónyuge se le debe amar con un amor φίλανδρος FILANDROS, mientras que a los hijos se les debe amar con φιλότεκνος FILOTEKNOS.
El amor FILANDROS es el amor de amiga, de esposa y de amante. Es literalmente ser amante y aficionada al marido. Cuando uno es aficionado a algo, llena toda su vida con ese algo y el objeto de interés es esa afición. Para que a una le guste algo tiene que disfrutarlo. Para ser fanática de alguien, una debe conocerle, pasar tiempo con esa persona y descubrir todo lo relacionado a ese alguien.
Me había vuelto aficionada de mis hijos. Todo giraba alrededor de ellos, y mi esposo era quien recibía tan sólo lo necesario de mi. Fue cuando tomé la decisión de amarle con un amor más libre, genuino y apasionado. Decidí poner mis prioridades en orden. Primero Dios, luego yo misma (si no me amo a mi misma ¿cómo podría amar a alguien más?) después mi esposo y entonces es cuando vienen los hijos.
Comencé a hacer cambios pequeños al principio, pero de mucho valor, y muy pronto comencé a ver los frutos positivos.
El hecho de reacomodar al cónyuge a su posición original, no quiere decir que vamos a descuidar a nuestros hijos. Ellos recibirán todo el cariño, comprensión y atención que merecen, en el momento que deben. Si el niño ya ha comido, está limpio, descansado, y le hemos brindado atención, es el momento para que mamá tenga su espacio también.
Los niños pueden ser muy manipuladores y querer hacer las cosas a su manera, cómo ellos quieren y cuando quieren. Los padres son los que ponen las reglas, no los niños.
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